.-LA LEGÍTIMA DE LOS HIJOS Y DESCENDIENTES-.

25/08/2017

Cuando se habla de herencias se tiene bien presente el término “legítimos”, sin saber muchas veces a quién se refiere o cual es esa “legítima” que les corresponde.

El Derecho Hereditario y de Sucesiones es amplio y complejo, según qué familiares sobreviven al causante “la legítima” varía. Hoy vamos a tratar el supuesto más habitual, ya que normalmente, y como es lo más natural, los hijos son los que sobreviven a los progenitores. Por tanto vamos a tratar a los hijos como únicos herederos legítimos, a pesar de que existen otros supuestos en el que los herederos legítimos no son los hijos, lo que desarrollaremos en otros artículos.

Pues bien, cuando fallece un progenitor y quedan únicamente los hijos de este, pasan a ser los herederos legítimos del mismo, no obstante, si hay varios hijos no es necesario que el caudal hereditario se reparta de igual manera entre los tres. Esto es así: la masa hereditaria (cuando hablamos de herederos descendientes del causante) se divide en tres partes y tan solo dos partes corresponderán a la legítima de la que estamos hablando.

Ahora nos referiremos a esos tercios con sus nombres propios: tercio de legítima estricta, tercio de mejora y tercio de libre disposición.

Como decíamos, la legítima de los descendientes está formada por dos tercios, pero tan solo uno de ellos corresponde a la legítima estricta, por lo que existiendo varios hijos, podría heredar uno más que otro. El tercio de libre disposición, por último, podría adjudicarse a cualquier persona sin necesidad de que sea un heredero legal:

               Vamos a poner un ejemplo para que sea más sencilla la comprensión de este asunto tan enrevesado: Fallece la Sra. Griselda, ya viuda, con 82 años. Le sobreviven dos hijos, Carmen y Faustino.

               Griselda tenía una casa privativa valorada en 85.000 € y 5.000 € en una cuenta bancaria. Por tanto el caudal hereditario da la Sª Griselda asciende a 90.000 €.

               Posibilidades:

1)                     Si Griselda no hubiera testado (dejar hecho un testamento) todo su herencia sería para sus dos hijos, por lo que a cada uno le corresponderían 45.000 €.

2)                   Pero resulta que la Sª Griselda se llevaba muy bien con su hijo Faustino, el que se había dedicado a pasar tiempo con su madre, pero su hija Carmen se había despreocupado totalmente de Griselda, no como para una desheredación pero sí como para dejarle más a Faustino que a ella. También la Sª Griselda tenía una vinculación muy fuerte con una sobrina, Marina.

              Por los motivos expuesto la Sª Griselda decidió hacer un testamento en el que le dejó a su hijo Faustino más que a su hija Carmen, y también benefició a su sobrina Marina. Esto es legal, y lo hizo de la siguiente manera:

       Legítima: 

      
Estricta – 33 % = 30.000 €: dado que sobre este tercio no se puede disponer, le corresponde a cada hijo en partes iguales, esto es 15 % de la masa hereditaria = 15.000 € para Faustino y 15.000 € para Carmen.  

      Tercio de mejora – 33 % = 30.000 €: Este tercio continúa siendo de legítima, pero se le puede otorgar a quién se estime conveniente. Por ello la Sª Griselda se lo dejo entero a su hijo Faustino, esto es el 30 % = 30.000 €

       Libre disposición – 33 % = 30.000 €: Para su sobrina Marina (ya que a pesar de no ser legítima, este tercio se puede dejar a quién se desee).

      En resumen, la hija Carmen se quedó con 15.000 €, la sobrina Marina se quedó con 30.000 € y el hijo Faustino con 45.000 €, si la Sª no hubiera hecho testamento, cada hijo se habría llevado 45.000 € y Marina, por supuesto que nada.

      ¿También podría haberse desheredado a Carmen? En casos tasados sí, pero eso ya lo contaremos en otro momento.

      ¿Y si hubiera muerto la Sª Griselda sin ser viuda? Es decir ¿Y si hubiera sobrevivido el marido de la Sª Griselda? Haremos un artículo sobre este otro común supuesto, más adelante.